sábado 28 de noviembre de 2009

Miguel Ríos – “En la frontera”

viernes 27 de noviembre de 2009

De la tierra a la luna

En el programa de hoy le dedicaremos un ratito a los libros. Hablaremos con José Bruno, uno de los mejores bateristas de nuestro país, habitual de Andrés Calamaro, Ariel Rot o Fito & Fitipaldis. Precisamente, sobre la gira de este último “Por la boca mnuere el pez” que duro 15 meses, Bruno ha escrito el libro “Diario de un Fitipaldi” del que nos ocuparemos hoy. El volumen, un diario del tour en el que se recogen todo tipo de anécdotas y fotos, es la mejor manera de acercarnos a lo que es una gira de éxito. José nos contará cómo lo escribió y anécdotas de su habitual gira con Calamaro.

En la sección de música europea, escucharemos a Vasco Rossi, (en la foto) un artista italiano de ventas masivas y legendaria carrera, desconocido en nuestro país. El año que viene dará un único concierto en España, en Barcelona, y es un buen momento para acercarnos a su figura.

De la tierra a la luna es una sección de L’altra cara de la lluna de COM Ràdio. Se emite la madrugada del viernes al sábado a partir de la 1 de la madrugada hasta las 5. Puedes escucharnos vía internet y bajarte los programas aquí mismo.

jueves 26 de noviembre de 2009

Mil dolores pequeños

Existió en los 90 un grupo que se llamaba así, Mil dolores pequeños. Y siempre pensé que era un nombre buenísimo para una banda. Eran muy experimentales y su último disco se editó en 1998.
Y hoy me he acordado por esos mil dolores pequeños que me atacan el cuerpo o el alma, nunca se sabe bien. Ese malestar que, cuando te preguntan, no se sabe muy bien dónde ubicar. No es la cabeza, aunque también, no son los brazos, pero pesan más que ayer, no son las piernas, pero dar un paso es todo un mundo. No es gripe, ni la A ni la B, ni ninguna del alfabeto, no es dolor de estómago, pero tienes hambre y luego nauseas. No es falta de azúcar aunque el cuerpo te lo pida. Chocolate, una galleta, un dulce cualquiera. No es sed, pero tienes la boca seca... Y así hasta mil, mil dolores pequeños que suman uno. Que la vida pesa a veces y luego se vuelve ligera, como un pez que se muerde el rabo, como un perro que no llega a morderse la cola, es una realidad.
Y todo esto no quiere decir nada ni llega a ninguna parte, a dar vueltas sobre uno mismo porque gripe A no es, y no es la cabeza, pero también, y no es...

miércoles 25 de noviembre de 2009

Libretas mil

Hace días que empecé a tomar apuntes en una libreta nueva. Al principio tomaba notas en cualquier papel, pero los iba perdiendo o amontonando a medida que pasaban los días. Esas hojas eran sustituidas por otras más recientes condenando a las antiguas al destierro de la bola de papel arugada.

Este cuaderno, que no es el cuaderno que siempre llevo encima, tiene como función ser la memoria que, no sé por qué, cada vez me falla más.
Esto me inquieta, el no acordarme de las ideas cinco minutos después de que se me ocurran sino las apunto.
Pero ése es otro tema. El caso es que la libreta ha entrado a formar parte de las cuatro cosas que están sobre la mesa. Cuatro, cinco o cien, no importa. Porque si hay algo que no he conseguido mantener más de un par de semanas es el orden sobre la mesa.

martes 24 de noviembre de 2009

El cumpleaños de la luna

Sobre la mesa la camarera ha encendido una vela. Apenas hay nadie en el restaurante, sólo nosotros dos y otra pareja al fondo del comedor.
Estuvimos aquí hace mucho, la primera vez que cenamos juntos, pero no estábamos solos como ahora. Solos en el mundo, que parece una burbuja en la que flotamos nosotros y, de vez en cuando, alguien nos trae de comer y de beber.

Pez espada de primero, por aquello de atravesar el corazón con una flecha. De segundo más productos cocinados por las olas. Parece esta noche un mar donde cantan las ballenas creando una sinfonía maravillosamente extraña.

Después, el pueblo está vacío. Ha bajado la temperatura y tú estás más guapa que cuando te conocí, más guapa que ayer, más guapa que esta mañana. Recorremos las calles despacio, por el efecto del vino y porque hace mucho que no tenemos prisa porque ya hemos llegado a donde teníamos que llegar.

Se oyen gritos de adolescentes que han salido de noche. Parece una selva peligrosa que asoma tras los muros de nuestra casa. Un refugio donde la alarma es un corazón tan grande como el que palpita cada noche a mi lado en la cama.

Anochece un poco más, puede que hoy celebremos algún aniversario, las bodas de hojaldre, los anillos de saturno, el cumpleaños de la luna. Pero ésta es tímida y se ha escondido tras las nubes. Será simplemente que no quiere quitarte protagonismo. Pero yo, desde hace tiempo, no miro al cielo. Para qué, si lo único que me interesa ya lo tengo.

lunes 23 de noviembre de 2009

¿Dónde está la magia?

El otro día pensaba que debe ser cosa de la edad, ese disfrutar menos de las cosas de las que antes se disfrutaba.
El viernes fuimos a ver a Depeche Mode. No es que no me gustara el concierto, que ni siquiera me quedé hasta el final, es que me agobia la gente que no puede estarse quieta un par de horitas viendo un evento por el que han pagado una pasta. No entiendo el estar saliendo y entrando todo el tiempo a por una cerveza, a por una hamburguesa hecha con vaya usted a saber qué, después al baño, después otra vez al sitio haciendo levantar a toda la fila... Serán cosas mías, puede ser. Será que voy a escuchar música y entiendo eso por prestar atención a lo que estoy viendo. Será que soy un quisquilloso impertinente.

Depeche Mode nunca han sido uno de mis grupos favoritos, pero me gusta ver cosas que a priori no son de mi interés. Con E. hemos visto ya casi todo lo que ha pasado por Barcelona estos últimos años y la sensación que me provoca es de cada vez más fatiga.
Después llega uno a casa con su programa de la gira, que siempre compro, y se da cuenta de la mezquindad de la chica que los vendía que me puso mala cara cuando le pedí una bolsa de plástico para guardarlo, como si fuera un gasto sin sentido, o peor, como si fuera cosa suya. Siempre hay un empleado responsable.
Luego está lo del cacheo en la entrada para que no pases la cámara de fotos, cuando hoy en día los móviles de última generación graban fotos y vídeos como la mejor cámara y esos no los pueden retirar. Cualquiera le toca el móvil a alguien. Entonces sí que llega la cosa al Supremo, como mínimo. Acaba uno sintiéndose un delincuente después de haber desembolsado una cantidad de dinero considerable por el ticket. Se mire por donde se mire, es un abuso.

Y ahora habrá quien dirá, pues para qué va éste a los conciertos. Pues efectivamente, eso es lo que me pregunto yo. Será porque la música es una de las cosas que han hecho que me mantenga despierto durante tantos años. Que cuando se apagan las luces del recinto y los músicos están a punto de salir al escenario sea uno de los momentos más excitantes que se puedan vivir o que toda esa liturgia del rock and roll me sedujo hace tantos años que no puedo dejar de sentirla como mía. Que se han perdido muchas de esas cosas y que todo es por el dinero, puede ser. Pero me gusta pensar que uno de estos días, en uno de esos conciertos, volveré a notar esa magia.

domingo 22 de noviembre de 2009

Joe Satriani



…pero me siguió gustando Satriani, por supuesto.

sábado 21 de noviembre de 2009

Adrian Legg



Impresionante Adran Legg. Desde que lo vi de telonero de Jos Satriani en su primera visita a España me hice fan incondicional. Recuerdo además que me gustó él mucho más que el propio protagonista de aquella noche.

viernes 20 de noviembre de 2009

Basado en hechos reales

Causa cierta melancolía ver vídeos antiguos. Esos vídeos en los que salen los padres, los hermanos o los tíos. Más cuando algunos ya no están entre nosotros.
Parece que ese pasado sea más pasado todavía. Lo que fue una gracia en el momento de la grabación se convierte en un fenómeno extraño. Como si fueran unos desconocidos los protagonistas que vivieron hace mucho, mucho tiempo y nada tengan que ver con nosotros.

Veíamos en casa la otra noche un vídeo grabado en Super 8 de la familia de M. Y era curiosísimo ver esas imágenes descoloridas por el paso del tiempo, donde la ciudad estaba en construcción y las costumbres, la ropa, los peinados parecían salidos de un episodio de “Cuéntame”.

Después me acordé de algunos vídeos que hice cuando tuve la cámara. Vídeos en los que sale L. corriendo de un lado para otro, mis padres e incluso mis abuelos. Son esas imágenes que no sé si me gustaría ver cuando ellos no estén, porque son tan reales hoy que nunca podrán formar parte de otra película que no sea la que respira cada día desde un teléfono, desde una visita por sorpresa a su casa.
Basado en hechos reales, así podrían titularse estos pequeños fragmentos, para que cuando alguien los vea pueda decir “como la vida misma”.

jueves 19 de noviembre de 2009

A punto de no contar nada

A punto estuve hoy de no poner nada en la web. No por falta de tiempo, ni de ideas. Fue una cosa extraña, un como ir dejándolo para luego que se fue demorando en el reloj hasta que me di cuenta que se estaba acabando el día.
Así que todo aquello que había pensado para escribir hoy, que ya no sé que era, se ha quedado en el tintero para después, cuando me siente tranquilamente delante del ordenador o de la libreta a ver qué demonios era aquello que quería contar y no conté.